✨ Mi camino comenzó en 2013 con el nacimiento de mi hijo Nicholas, una experiencia marcada por una cesárea poco respetada y desafíos en la lactancia. A pesar de las grietas, mastitis y lágrimas, logré alimentarlo exclusivamente con leche materna durante 6 meses gracias a la lactancia diferida. Esta experiencia me mostró lo valioso que es contar con apoyo, lo que me llevó a certificarme como consultora de lactancia en 2014 y fundar La Vía Láctea para acompañar a otras mamás en su maternidad.
✨ Desde entonces, he apoyado a miles de familias y me he formado como Doula de Parto, Educadora Perinatal y en Salud Mental Perinatal y Alimentación Complementaria. En 2018, con el nacimiento de mi hija Alicia, viví un parto vaginal después de cesárea (PVDC) que fue increíble. Aunque la lactancia tuvo retos, logré amamantarla durante un año y medio aplicando todo lo que había aprendido.
✨ En 2023, con mi tercera hija Camila, viví una cesárea respetada espectacular. A pesar de la sobreproducción y mastitis recurrentes, continuamos con la lactancia materna hasta los 6 meses, cuando decidí cerrar ese capítulo y empezar a ofrecer fórmula. Enfrenté el rechazo al biberón y a la fórmula, pero con paciencia y lo aprendido en mis años de experiencia, logré que los aceptara. El destete fue tan natural que ni siquiera noté la última toma hasta que la vi en la grabación de la camarita (¡gracias a la tecnología!).
✨ En 2024, pausé mi trabajo debido a un diagnóstico de hipotiroidismo y grandes cambios en mi dinámica familiar (desde la renuncia de mi asistente doméstica hasta el cambio de empleo de mi esposo). Criar a tres niños mientras intentaba equilibrar todos mis roles fue un desafío enorme para mi salud mental, pero estas experiencias me han fortalecido para acompañar a mamás con más empatía y herramientas que nunca.
Dicen que la Vía Láctea nació de un acto de amor a pesar de todo. Según la mitología, la diosa Hera, sin saberlo, derramó unas gotas de su leche mientras amamantaba a Hércules, creando un rastro brillante en el cielo que ahora conocemos como nuestra galaxia.
Esa imagen de conexión, fortaleza y transformación siempre me ha resonado como mamá. Elegí este nombre porque creo que la maternidad es así: cada mamás viviendo en su propia galaxia, llena de retos, aprendizajes y momentos felices. Es un camino que transforma, que ilumina incluso en medio de lo desconocido, y que no deberíamos recorrer solas.
En La Vía Láctea, mi misión es acompañarte desde el embarazo y la lactancia, paso a paso, para que encuentres confianza en cada etapa. Aquí no juzgo tus decisiones; las acompaño, respetando siempre tus necesidades y las de tu familia.
Porque la maternidad es una experiencia transformadora que merece ser vivida con todo el apoyo y amor posibles.